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Existen historias destinadas a permanecer escondidas para siempre.
Hay otras que son develadas al mundo para expandir su magia más allá de lo que imaginamos. Son historias que se convierten en refugios: lugares donde podemos ser y sentir con libertad.
Esta es una de ellas.
Hubo un tiempo en que los niños creían en las hadas con todas sus fuerzas. En esos días el Bosque de la Bruma tenía un azul resplandeciente. Ese brillo era el reflejo de sus emociones.
Todo comenzó cuando la familia de Charlie se mudó a una casa en las afueras de la ciudad para protegerse de la guerra.