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Hubo un tiempo en que los niños creían en las hadas con todas sus fuerzas. En esos días el Bosque de la Bruma tenía un azul resplandeciente. Ese brillo era el reflejo de sus emociones.
Con los años, los niños aprendieron a esconder lo que sentían por miedo a que los demás no los comprendieran. Así fue como el brillo azul empezó a debilitarse.
Las criaturas del bosque supimos que debíamos hacer algo para mantener viva su magia: lograr que los niños volvieran a creer.
Pero no te adelanto más. Mejor te lo cuento desde el principio
