Cap. I "El susurro del Bosque"

Hubo un tiempo en que los niños creían en las hadas con todas sus fuerzas.
En esos días, la fantasía era parte de su vida y el Bosque de la Bruma tenía un azul resplandeciente. Ese brillo era el reflejo de sus emociones.
Con los años, los niños empezaron a crecer más rápido, como si quisieran dejar atrás la magia de la imaginación, y aprendieron a guardar sus emociones por miedo a que los demás no las entendieran. Así fue como el brillo azul empezó a debilitarse.
Sin embargo, nunca desapareció. Las criaturas del bosque comprendimos que debíamos hacer algo para mantener viva esa magia: lograr que los niños volvieran a creer.



